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miércoles, 20 de mayo de 2015

[‪#‎INFOTURISTICA‬] Olavarría

Olavarría late muy cerca del corazón de Buenos Aires. Tiene una dinámica citadina pero con una atmósfera tranquila, impronta de las actividades rurales que predominan en su economía.
La terminal de ómnibus es una parada obligada entre los micros que se dirigen a las ciudades costeras del sur, y los que transportan pasajeros hacia la gran ciudad. A pocos metros, la estación del tren es una tentación para los amantes del ferrocarril. Sin embargo, como una joya prohibida, o como la copa del Mundial, es un trofeo que se mira y no se toca. El acceso al andén sólo está permitido los días en los que pasa el tren de pasajeros, en horario de la madrugada. El resto del tiempo su acceso está vedado.
La foto de la estación y el nomenclador de la estación es una de las típicas postales en todo lugar que como Olavarría, tiene una historia de crecimiento ligada al ferrocarril. Una ciudad que en su pasado alberga las luchas por el territorio llevado a cabo por las autoridades que buscaban ampliar los límites hacia tierras bajo dominio de los nativos, el establecimiento de fortines, la llegada de inmigrantes y del tren como medio de transporte de mercancías, amerita una foto en la estación. Sin embargo, un guardia de seguridad intercepta a los paseantes y evita el avance ya que la estación está en manos privadas y sólo por un convenio se permite el uso de la estación en el horario en que pasa el tren de pasajeros. Una verdadera lástima que no se pueda acceder al andén, pero son las reglas de juego vigentes en la actualidad. Frente a esa situación, la única opción es apurarse a alargar el zoom antes de que sea tarde.
Avanzando unas cuadras desde la terminal, se llega a la plaza principal, Coronel Olavarría. En una de sus esquinas se encuentra el edificio municipal, cuya construcción data de 1879 y llama la atención con su cúpula y reloj. A pocos metros, la Iglesia San José, de fines del siglo XIX invita a conocer su interior y asombrarse con su vitreaux.
En el juego de descubrir el patrimonio arquitectónico de la ciudad, se puede cantar piedra libre a algunos edificios como el Banco Provincia y la Sociedad Rural, Otros sitios importantes para visitar son el Museo de Arte Dámaso Arce, el Teatro Municipal y el Centro Cultural San José, 
El paseo costero a orillas del arroyo Tapalqué es un lugar de recreo imperdible para practicar deportes o pasar un momento de relax. 
En la ciudad y sus afueras hay varios circuitos que pueden recorrerse. Algunos involucran a poblaciones pequeñas como Sierra Chica, Sierras Bayas y Loma Negra, que hablan básicamente de la importancia de la actividad minera y cementera. Otro circuito lleva a recorrer las huellas de los colonos en Hinojo, San Miguel y Colonia Nievas. Otros cuentan de la importancia del ferrocarril y las actividades rurales.
Olavarría es una ciudad que tiene servicios turísticos como hotelería, restaurantes y transportes, y atractivos basados en la esencia de su pasado, y también el patrimonio que forma parte de la identidad de su presente. A pocos kilómetros de Buenos Aires, Olavarría es una alternativa interesante para recorrer y conocer. 










lunes, 20 de abril de 2015

[‪#‎DIARIODEVIAJE‬] En busca de los alemanes del Volga

Durante un viaje a Diamante, en Entre Ríos, nos habían recomendado visitar la colonia de alemanes del Volga donde podíamos recorrer el lugar y degustar platos típicos. Lo cierto es que por restricciones de tiempo, no pudimos hacerlo. Pero la propuesta nos llamó la atención, tanto que decidimos googlear a ver con qué nos encontrábamos. Así nos enteramos que un grupo de germanos allá por fines del siglo XVIII se habían afincado en las tierras del bajo Volga a partir de la oferta realizada por la emperatriz Catalina II de Rusia.
Trabajaron intensamente en la zona, soportando largas jornadas de trabajo, pero conservando sus costumbres y tradiciones. Un siglo más tarde, debido a un cambio en la política gubernamental que derivó en cambios en las condiciones de vida generó que muchos de los integrantes de estas colonias emigraran con destino a América. Principalmente se establecieron en Estados Unidos, Canadá, Brasil, Uruguay y Argentina.
La política de promoción de la inmigración impulsada por el presidente Avellaneda, motivó la llegada de los alemanes provenientes de la región del Volga. La primera colonia se estableció en Hinojo, a fines del siglo XIX.
Un lugar que llevara el nombre de Hinojo, ya nos llamaba la atención. Más tarde nos enteramos que efectivamente, como lo suponíamos, tal denominación tenía relación con las plantas de hinojo que crecían a orillas de las vías. Conocer la historia de los alemanes del Volga, sumaba interés, así que hacia allá nos dirigimos.
Sabíamos que se trataba de una población pequeña, habitualmente fuera del mapa de los lugares turísticos y no buscábamos encontrar mucho más de lo que encontramos. Construcciones bajas, casas austeras, una plaza principal, la iglesia, la oficina municipal, el club social y deportivo, la estación del tren.
Hinojo está ubicada a 20 kilómetros de Olavarría, en la provincia de Buenos Aires. Fue fundada en 1887, como muchos otros pueblos, surgió a partir de la llegada del ferrocarril. Después, la actividad económica creció a partir de la actividad minera. Su fundador fue Juan Ángel Bardi, cuya casa es en la actualidad uno de los museos de la localidad. Otro de los museos está ubicado en el edificio de la vieja estación del tren.
Un edificio que nos llamó la atención fue el de la Biblioteca Popular Sarmiento. Destaca del resto por lo llamativo de su arquitectura frente a las casas vecinas. Es una vieja casona que fue construida con el propósito de dar albergue al material bibliográfico que podría ser consultado por toda la población. Algunos de sus libros más antiguos que forman parte de su humilde patrimonio conforman un tesoro que ya no está disponible para el préstamo.
Entramos, y nos atendió un joven  bibliotecario llamado Marcelo, que nos contó que el lugar es utilizado por los chicos que a veces van a hacer sus tareas, y algunos adultos que conservan el hábito por la lectura. Dijo que el mobiliario fue realizado especialmente para la biblioteca por los internos de la cárcel de la población cercana de Sierra Chica, y contó que gran parte de la población tanto de Hinojo como de Colonia, vive del trabajo relacionado con el Servicio Penitenciario. Si bien en Hinojo no había mucho para ver, nos recomendó visitar el primer y antiguo horno de cal, cuyas ruinas estaban a pocas cuadras de la estación, y sacar fotos a los vagones abandonados. Le hicimos caso, y encontramos derruidos, viejos esqueletos dejados a su suerte a la vera de las vías. Sin dudas, los vagones son parte del paisaje de Hinojo.
A cinco kilómetros, se encuentra la Colonia Hinojo, el lugar donde se concentran los descendientes de alemanes del Volga.  Hicimos el trayecto caminando, mientras a nuestros costados veíamos sucederse campos y viviendas rurales.
Llegamos a Colonia Hinojo, donde pudimos ver el Colegio, la Iglesia, la plaza, el museo y algunas casas de té. Cada año tiene lugar la celebración de la Fiesta del Kreppel, un bocado típico y tradicional de esta colectividad. La festividad es motivo de convocatoria de agrupaciones provenientes de colonias de otras localidades, y donde las vestimentas y comidas típicas inundan las calles con su mística germana. Quisimos comprar keppel aún cuando la fiesta ya hubiera pasado, sin embargo, no fue posible. Entramos a la única panadería que había, y la señora que nos atendió muy amablemente nos contó que al no tratarse de un sitio turístico, normalmente el keppel se consigue en la festividad o en las casas de té, que sólo abren los fines de semana con una frecuencia variable, lo mismo que la cervecería artesanal ubicada a unas cuadras y que es "el" lugar donde salir a tomar algo.
Como no nos queríamos ir sin probar algo típico, compramos una tarta rusa recién elaborada. Una masa semidulce con levadura, dulce de leche y una cobertura de masa dulce similar a la que llevan las tartas de manzana. La señora de la panadería nos explicó que la receta original lleva una pasta dulce cuya elaboración artesanal requiere de mucho trabajo, y que en su versión local, decidieron reemplazarla por dulce de leche. Como quiera que sea, nos resultó exquisita.
Si bien no fue mucho lo que pudimos ver, nos fuimos satisfechos de lo que encontramos. Lugares pequeños, inmersos en sus propias dinámicas, conservando sus propios rasgos, con una fuerte impronta marcada por el tren y el campo, y también un vínculo estrecho con la minería y más tarde con el penal. Y por supuesto, la amabilidad de las personas con las que nos cruzamos, y la espontaneidad de los chicos que nos pedían que les sacáramos fotos.
Salir en busca de los alemanes del Volga fue sólo una excusa, el resultado, una linda experiencia.
Biblioteca Sarmiento - Hinojo

Biblioteca Sarmiento - Hinojo

Casa Museo Familia Bardi

Esquina de Hinojo

Horno de cal - Hinojo

Hinojo

Hinojo


Hinojo

Hinojo

Hinojo

 Hinojo

Colonia Hinojo

Hinojo

Colonia Hinojo

Colonia Hinojo

Colonia Hinojo


Colegio, Colonia HInojo

Punto de reunión alemanes del Volga - Colonia Hinojo


Iglesia Colonia Hinojo
 

Plaza Colonia Hinojo

Museo Colonia HInojo





Casa de té, Colonia Hinojo